La creciente preocupación por la conservación del medio ambiente y los recursos, ha generado en la sociedad en general y en los distintos sectores productivos en particular, una concienciación en aras a la preservación de los mismos, la agricultura no ha sido ajena a este proceso y es en este ámbito en el que surge el concepto de AGRICULTURA ECOLÓGICA.
Podemos considerar esta como un sistema de producción agraria, que recogiendo los conocimientos agrícolas acumulados por nuestros antepasados durante siglos, pretende obtener alimentos de la máxima calidad y sabor sin utilizar para ello sustancias químicas de síntesis (plaguicidas, abonos químicos etc.) ni organismos modificados genéticamente (transgénicos), evitando de esta manera la contaminación del medio ambiente y favoreciendo la biodiversidad.
Para conseguir esto se emplean una serie de técnicas muy importantes en agricultura ecológica, y que la caracterizan, como las asociaciones y rotaciones de cultivos, la creación de setos y vegetación en los márgenes, los acolchados o fundamentalmente la fertilización orgánica.
Los productos obtenidos mediante este sistema de producción son los productos ecológicos que están regulados por normas de la Unión Europea recogidas en el reglamento (CE ) 2092/91 y controlados y certificados por organismos y autoridades reconocidos por la unión.